Octobot: El mejor pulpo robótico

Obtener inspiración de la naturaleza es algo perfectamente razonable, y la robótica no escapa a ello. Unos días atrás vimos de cerca lo que puede hacer el guepardo del MIT, pero en esta oportunidad viajamos a Grecia para conocer a Octobot, un pulpo robótico que más allá de las obvias diferencias en sus dimensiones, nada tan bien como sus hermanos orgánicos.

Muchos desarrollos robóticos tienen como objetivo reproducir el funcionamiento del cuerpo humano. Alcanzar los mismos niveles de flexibilidad y precisión ha sido un desafío gigantesco para los expertos, y todavía quedan múltiples aspectos por mejorar, a un punto tal que probablemente sean necesarias décadas enteras de trabajo. Sin embargo, el ser humano es apenas una de las tantas especies que habitan este mundo, y entre ellas hay ejemplares con una agilidad y una gracia increíbles. Con cada salto de un gato, el aleteo de un ave y la carrera de un guepardo aprendemos mucho más sobre el movimiento, y cómo reproducirlo artificialmente. El mundo acuático tampoco se queda atrás, y aunque conocemos bien el poder destructivo del agua, lo cierto es que la idea de un robot nadador no es nueva.

 

Así es como nos encontramos con Octobot, una creación del Instituto de Ciencias de la Computación en el Centro de Investigación FORTH, ubicado en Grecia. El Octobot está inspirado en el Octopus Vulgaris, o mejor dicho, el pulpo común, y utiliza pequeños brazos de silicona a modo de tentáculos. En el vídeo podemos observar tres variantes del Octobot. La primera tiene tentáculos más rígidos, lo que limita su velocidad en el agua. En la segunda versión se aplicaron los brazos de silicona, que ayudaron a incrementar su rendimiento. Finalmente, el Octobot recibió una pequeña red que cubre parte del espacio entre los tentáculos, y honestamente, creo que se mueve tan bien como un pulpo real, o una medusa.

Al parecer, el comportamiento del Octobot ha sido tan preciso, que cuando tuvo su prueba en las aguas del Mediterráneo, los peces comenzaron a seguirlo como si fuera un pulpo de verdad. La velocidad máxima del Octobot es de unos nada despreciables 180 milímetros por segundo, pero no hemos podido encontrar ningún dato en relación a la duración de su batería. El plan para el Octobot es utilizarlo en la exploración de ciertos ecosistemas, o en otras palabras, instalar una cámara en el pulpo robótico y ver cómo se desenvuelve.

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